La imaginación me hace viajar a otra dimensión de una manera tan curiosa. Ojalá no la pierda nunca.
Hoy he disfrutado de pequeñas cosas. He sentido el aire fuerte por velocidad y el calor abrasante en el brazo mientras agarraba el volante con una mano por las curvas en esa carretera bajando de la montaña. Momento de antítesis.
Sentir el calor, correr por un césped perfecto, pasar una tarde imprevista con un gran amigo, sonreír sin darse cuenta, no poder parar de reír recordando años pasados, crear planes para noches de verano más bien improbables... Debería ser ilegal que esos momentos no podamos pasarlos en sitios como aquel.
En días como el de hoy, me he dado cuenta de lo importante que son muchas de las cosas que consideramos insignificantes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario