viernes, 8 de mayo de 2015

Insignificantes detalles con significado

Hoy he podido observar la historia de una casa en ruinas que pide a gritos que vuelvan ahí los que se divertían jugando de niños al escondite entre sus muros llenos de graffitis. Lugares como estos son los que más me gustan; están muertos pero llenos de vida porque cada muro nos grita algo, aunque nos sea imposible escucharlo. Disfruto imaginándome esos días en los que correteaban huyendo de la mano que les condenaba a ser el siguiente en pillar a los demás. 
La imaginación me hace viajar a otra dimensión de una manera tan curiosa. Ojalá no la pierda nunca.
Hoy he disfrutado de pequeñas cosas. He sentido el aire fuerte por velocidad y el calor abrasante en el brazo mientras agarraba el volante con una mano por las curvas en esa carretera bajando de la montaña. Momento de antítesis. 
Sentir el calor, correr por un césped perfecto, pasar una tarde imprevista con un gran amigo, sonreír sin darse cuenta, no poder parar de reír recordando años pasados, crear planes para noches de verano más bien improbables... Debería ser ilegal que esos momentos no podamos pasarlos en sitios como aquel. 
En días como el de hoy, me he dado cuenta de lo importante que son muchas de las cosas que consideramos insignificantes.

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